Me quedaría aquí sentada, esperando como vuelves, otra vez. Como reabres la herida que tan curada creía, me quedaría contemplando las gotas de lluvia, sin saber si provienen de mis propios sentimientos o si están detrás de la ventana. Me quedaría así sentada, con una taza de café, esperando.
Vaciando mis pupilas por cada persona que pasa y que no es quién busco. Me quedaría de pie, en silencio, quizás llorando, viendo como vuelve a pasar enero. Viendo como esta vez no me hace daño, viendo como esta vez no me rasga por dentro.
Me quedaría sentada en mi sofá, con mi bufanda, y posiblemente con la camiseta que tantas veces me habías prometido que daba fuerza. Me quedaría viendo pasar febrero, otra vez, sin llantos ni lamentos.
Me quedaría cantando la banda sonora que acompaña mi vida, esperando, sin moverme, intentando retener el calor en un cuerpo ya inerte.
Me quedaría con la sonrisa gastada, de tanto regalarla en visitas invisibles, en conversiones inventadas, que por supuesto, son contigo. Me quedaría acostada en mi cama, abrazada a mi almohada, esperando a que seas la señal de que es hora de dejar de soñar, que estás a mi lado.
Me quedaría viendo como ese lápiz se gasta en cartas que jamás son contestadas, y por supuesto tampoco son nunca enviadas.
Me quedaría viendo pasar marzo, haciendo todavía crepes para dos, batidos de chocolate para dos, abrazos entre dos, besos entre dos.
Me quedaría viendo pasar abril en la parada del autobús esperando que en alguno de ellos bajases tú, como siempre, como antes, como deseo.
Me quedaría viendo pasar mayo, sin ti.
Me quedaré viendo como pasa todo sin ti.

No hay comentarios:
Publicar un comentario