Claro que jamás te puedes presentar en mi puerta con una ramo de rosas, claro que no te voy a decir la verdad mirándote a los ojos. Claro que no te voy a coger de la mano cuando quieras, ni te voy a besar cuando me lo pidas.
No voy a cambiar por nadie, ni mi percepción del bien y el mal, ni mis miedos y mis vértigos.Claro que no.
Voy a seguir intentando ahorrar, y me lo voy a seguir gastando todo en ese hombre que toca la guitarra el La Catedral, voy a seguir huyendo por las mañanas a mi sitio, y no te voy a avisar.
Me verás cada vez que salgo feliz, borracha, llámalo como quieras.
No voy a cambiar mis planes por ti.
Pero a lo mejor si cambio la forma de mirar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario