Mis lágrimas parecían acariciara mi piel con sumo cuidado, por si, en cualquier descuido pudiese desquebrajarme. Las lágrimas parecían alas de mariposas aleteando furiosamente a mi alrededor.
Y ahí, justo ahí fui donde me di cuenta. Me preguntaste por el origen de mis lágrimas por puro compromiso.
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