La felicidad no perdura y se queda este increíble abismo dentro de mi pecho que me oprime al respirar, mientras cada suspiro suplica que satisfagas mi alma.
Se queda este vacío que encierra mis noches; que esconde detrás de cada cigarro horas de llanto y detrás de esa lata de cerveza miles de recuerdos que como una sombra me persiguen por los callejones más recónditos de mi maldita cabeza.
Sigo sin entender por qué he tenido que encontrarme contigo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario