Deseo pasar cada segundo de mi vida contigo, deseo llorar en tu hombro, deseo pasar el tiempo entre jarra y jarra a tu lado, deseo una sonrisa tuya, deseo volver a abrazarte y sentir que tu olor llena mis pulmones, deseo tu última calada, deseo esa canción que te hacer sentir jodidamente bien.
Deseo que hubieses estado en ese momento a mi lado.
Pero no lo hiciste. No me ayudaste. No me quisiste, ni lo haces ahora. Ni siquiera me concediste la revancha que tanto te pedí.
Pero hay un problema; has levantado todo asco el que llevaba dentro y lo has destapado, como un tarro que cae al suelo, así me he sentido, y así te sentirás tú. Veo como todo lo que hay en mi interior se desparrama, sin más, no puedo encontrar los trozos que me faltan, ni siquiera puedo encontrar mi mente.
Pero aún así, gracias, por enseñarme que de todas formas, como otras tantas veces no necesito ningún apoyo en este mundo, ni lo quiero.
Otra prueba, puede que sea eso, una demostración de lo que es ser independiente. Soy independiente de ti. No te necesito, ni te mereces que lo piense. No eres una droga, no llegaste a ser mi adicción, a lo mejor podrías haberlo sido, pero no me dejaste tiempo para descubrirlo. Entre jarra y jarras te darás cuenta.
Tú ya no puedes hacerme daño.

No hay comentarios:
Publicar un comentario