Y aún después de cada cada lágrima derramada, era el jodido perfecto proyecto de bala que no sabe donde va a parar, depués de escibir en miles de páginas rotas "no necesito a nadie" después de tanto, y de tan poco, de dar y no recibir, de soltar, dejar, llorar. ¿Quién me iba a decir que un adoro tu risa me iba a sentar tan jodidamente bien mal?

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